Es lo que hacemos todos: nos lanzamos, y esperamos poder volar. Porque si no es así, caeremos como piedras. Y durante la caída nos preguntamos: ¿se puede saber por qué he saltado? Pero aquí estoy, cayendo. Y sólo hay una persona que puede hacerme creer que vuelo: y eres tú.

1 comentario:

Antony G. Martínez dijo...

Escribes muy bien, además lo dices con unas palabras muy bonitas y me encanta! :3

Saludos! ^^